lunes, 10 de marzo de 2008


MANEJO TRADICIONAL DEL PASTOREO OVINO

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El manejo tradicional del pastoreo ovino ha generado cambios en la estructura de la vegetación que afectan la producción. La comprensión del efecto del pastoreo sobre la vegetación y su repercusión sobre la señalada permitirán la generación de propuestas alternativas de manejo, mejorando los índices productivos y conservando el pastizal.

Los sistemas de producción ovina, se caracterizan por ser extensivos y basarse en el uso de la
vegetación natural como única fuente de alimento para el ganado. La historia productiva de la produccion es conservadora, de forma de producir el menor daño sobre la vegetación.
Así, los primeros productores dejaron registro de sus opiniones en relación con la necesidad de utilizar cargas bajas a moderadas, y dar descansos estratégicos a los campos para asegurar la recuperación y multiplicación de las especies más utilizadas por el ganado. La crisis lanera de la década del ‘90 enfrentó a los productores con dos situaciones que se contraponían con el sistema tradicional de manejo, la diversificación de productos y la valorización de las áreas naturales. Los sistemas productivos extensivos adquirido una valoración asociada a la ausencia de insumos externos que le da carácter de sistema orgánico. Este aspecto debe ser considerado e incorporado
como eje de los planes de manejo, tendiendo a reducir la degradación de los pastizales, en particular, las vegas o mallines, y a mejorar áreas como arbustos y matorrales. El estudio de la respuesta de estas áreas y la ponderación del efecto del pastoreo sobre las mismas permitiría un uso estratégico. Los mercados y la demanda social exigen que la producción sea cada vez más eficiente y al mismo tiempo produzca la menor alteración posible en los pastizales naturales. Las investigaciones realizadas por equipos técnicos pertenecientes al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) permitieron conocer el
estado de situación de los pastizales naturales fueguinos en relación con su uso ganadero y generar algunas propuestas de manejo que promuevan un manejo de mayor sustentabilidad ecológica y económica.


MANEJO TRADICIONAL

El manejo tradicional se desarrolla sobre la base del pastoreo en cuadros o campos, donde los animales permanecen durante todo el año. La asignación de carga se rige por la disponibilidad
invernal que define el número máximo de animales, que varían entre 0,62 y 1,2 equivalentes ovinos/ ha (EO/ha). Estos valores permiten obtener índices de señalada que aseguran la reposición, y genera un excedente de corderos para la venta. Los valores de producción se encuentran cercanos a los 14 kg
de cordero por oveja y a los 4 kg de lana, aunque son inferiores al potencial de la raza. El calendario productivo,  puede producir un desfase entre los requerimientos de las ovejas en el último tercio de gestación y la disponibilidad, y calidad del forraje. Sin embargo, como la disponibilidad de corderos listos para faena en las fiestas, y por razones prácticas como la realización de la esquila y el destete
al mismo tiempo. Por último, El sistema continuo de pastoreo tiene capacidad de adaptarse a las variaciones anuales, regulando la carga, pero no ocurre lo mismo en relación con la dinámica temporal y espacial del pastizal. 
Aun cuando el manejo tradicional fija una carga media que permite asegurar forraje para el invierno, a la salida de este los animales no pueden cubrir sus requerimientos. Además, se suma la heterogeneidad espacial del pastoreo que determina la presencia de áreas sobrepastoreadas y otras subpastoreadas. La posibilidad de utilizar estratégicamente las vegas, las áreas más pastoreadas, para la recuperación de la hacienda o el engorde de la borregas de reposición, se reduce en el verano . De esta forma, al encontrarse integradas con la estepa, llegan a la temporada de verano con escaso forraje con excepción de aquellas vegas que se encuentran completamente anegadas y donde las ovejas no ingresan.
La vegetación se encuentra relacionada con las características edáficas e imprime efecto sobre la productividad del sistema y el hábito de pastoreo de los ovinos. Los productores poseen un conocimiento empírico de las áreas favorables para la parición, para la crianza, etc. Estos
conocimientos pueden formalizarse a partir de los estudios realizados, que pretenden establecer
la relación entre los atributos del paisaje y la vegetación con el hábito de los ovinos. Los resultados mostraron que, bajo las condiciones climáticas, frío y nubosidad, las ovejas se desplazan entre distintos tipos de vegetación y terreno en función de los cambios estacionales y diarios de radiación solar, temperatura y humedad, y modifican su dieta a lo largo del año. De esta manera utilizan los corrales y las vegas, en igual proporción entre marzo y agosto, incrementándose la participación de las vegas que ocupan un 20 % de las superficie, hasta llegar al 83 % en el verano.
El consumo diferencial que ejercen los ovinos ha generado cambios en la estructura y composición
de la vegetación, creando áreas abiertas y de pastos cortos, sobre los pastizales más ricos
(neutrófilos). Los ovinos utilizan estos pastos cortos en mayor medida en otoño y principios de nvierno, y completan su dieta con escobo y angleton, áreas empleadas durante el invierno. Los céspedes generados ocupan tan solo un 9 % de la superficie e incrementan la diversidad del paisaje y las gramíneas preferidas por el ganado. Estos cambios se ven reflejados en los porcentajes de pero produce una menor estabilidad frente a las variaciones climáticas.

CALIDAD NUTRICIONAL

La calidad nutricional varía en función de los tipos de vegetación, que se modifica a lo largo del año dependiendo de las especies que la componen. Durante el invierno, dada la fecha de servicio, los animales no cubren sus requerimientos. En la primavera, mejora la calidad y aumenta el consumo, salvo en la vegas húmedas, y es aquí cuando se da la mayor extracción de biomasa en el año que llega a 1,8 kg/día. La dieta se basa en las vegas y los céspedes, pero, dada su superficie, no cubren el total de los requerimientos y son complementados hasta el 80 % por el consumo de la estepa. En las vegas la cosecha se acerca al 100 %, en particular las vegas secas y los bordes de vega húmeda, y producen su deterioro. Durante el verano, la carga asignada resulta insuficiente para cosechar toda
la biomasa, y si bien esto genera un excedente para el invierno, afecta la tasa de crecimiento, la calidad del pastizal y la energía consumida por los animales. Esta dinámica determina la necesidad de manejar cargas flexibles para hacer más eficiente la cosecha de forraje y mejorar la producción animal. Los cambios en la disponibilidad y calidad del forraje y su variación anual determinan momentos de mayor y menor déficit nutricional.

VARIACIONES CLIMÁTICAS

Las variaciones climáticas en el veranono pueden ser amortiguadas por la asignación de cargas del sistema tradicional. Las cargas fijas y la sobreutilización de las praderas y vegas impiden la adecuación del pastoreo en años donde el invierno se retrasa, es decir, las vegas permanecen
secas, y, en consecuencia, con poca biomasa para el ganado. Esto trae aparejado un menor consumo total y afecta el porcentaje de de animales por hectarea. Por otra parte, la carga instantánea elevada (10 EO / ha) que soportan las áreas de vega seca, sumada a la degradación, produjo la
invasión con especies más agresivas, como el chilinchili y invasora, que no disminuyen su cobertura
ante la exclusión del pastoreo. Por el contrario, algunas experiencias muestran que el descanso aun en los años secos permite una recuperación de las vegas. Esto confirma que el problema radica en la sobreutilización de estas.
Los principales indicadores del deterioro de los pastizales son: la disminución de la señalada, el
aumento de la mortandad de madres, la disminución del peso promedio al nacer de los corderos
y la variabilidad en la producción de lana.
Estos indicadores tienen factores condicionantes en común vinculados a la nutrición de los animales, aspecto manejable y la variabilidad de las condiciones climáticas. El estado nutricional de las hembras, al servicio y en el último tercio de la gestación, condiciona las etapas posteriores, y se manifiesta recién a la señalada. Se comprobó que los descansos del coironal durante
la época de crecimiento, mejoran la alimentación invernal y disminuyen, entonces, la pérdida
de peso que los animales presentan en esa época. Si se considera que en los años fríos la pérdida de peso se incrementa, la disponibilidad de forraje podría mitigarla. Por otra parte, el inicio del rebrote de primavera condicionaría la disponibilidad de forraje en las pariciones y lactancia.
Si bien la producción de lana resulta influenciada por la nutrición y los factores climáticos, la pérdida de los corderos al nacimiento determina una mayor recuperación de esas madres, y aumenta su producción de lana respecto de una hembra lactante.

A nivel histórico, los cambios en los parámetros productivos se podrían explicar por la pérdida
de productividad de los campos como consecuencia de la degradación de las vegas, el incremento de murtilla, la erosión de las pampas de sedimentos pobres y el incremento de los céspedes, cuyo efecto inicial es un aumento de la biomasa forrajera, pero resultan mucho más susceptibles a las variaciones climáticas.

ALTERNATIVAS

La búsqueda de alternativas al manejo tradicional se basó en el análisis realizado y los resultados de una serie de ensayos. De esta forma, se comprendió que los campos fueguinos no están en condiciones de soportar altas cargas invernoveranales sin medidas anexas que permitan mejorar la nutrición en su conjunto. El manejo sustentable de los campos requiere
de medidas que tiendan a:
- Mejorar la alimentación en las 6-8 semanas preservicio, tratando de llegar a una condición
3,5 o un peso de 58 kg, y permitir una pérdida de peso de 3 kg a la salida del verano. Esto
resulta dificultoso, si no se modifica el uso de las potreros.
- Mejorar la alimentación al final de la preñez. Se requiere de un buen aporte de especies de las pampas, como la poa, y la disponibilidad de los céspedes de las laderas.
- Mejorar la alimentación en forma temprana durante el invierno. Para esto, se requiere de 
potreros productivos en especial los potreros de alta productividad.

Para llegar a esta situación, es necesario un sistema de pastoreo controlado que promueva su
recuperación. El primer paso propuesto por los técnicos de Ganaderias Organicas mejorando sistemas silvopastoriles y rotacionales de los campos para mejorar la distribución del pastoreo. Por otra parte, existen técnicas de mayores costos que permitirían el recupero
de áreas ocupadas con arvenses. Es necesario un sistema de pastoreo que permita adecuar los recursos forrajeros a los requerimientos nutricionales de forma de reducir tanto las pérdidas embrionarias tempranas como aumentar la sobrevivencia de madres y corderos. En este
sentido, el equipo integrado por técnicos de GANADOR han propuesto un esquema de
trabajo que requiere de estudios que complementen los sistemas pastoriles mejorando el manejo y sostenivilidad de los sistemas de ovinicultura.

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